Hola! Soy Fernando, el creador de este blog de viaje llamado “El Prisma de Fer”.
Como nació esta pasión por viajar
Pero fue a los 22 años cuando realmente comenzó mi camino como viajero independiente, sin amigos ni familia: solo, en un hostel en San Rafael (Argentina), con una mochila llena de expectativas y algo inseguro de lo que me iba a encontrar.

Con el tiempo, descubrí que lo que más me llena al viajar es alejarme de lo convencional. Me enamoré de los destinos remotos, de esos rincones del mundo donde la conexión con la naturaleza es mas cercana y las culturas se viven de forma auténtica.
Hacer trekking se volvió mi forma favorita de explorar: caminar entre montañas, cruzar pueblos aislados y dejar que cada paso me acerque a nuevas formas de ver la vida.
Visitando Argentina
Antes de lanzarme a explorar el mundo, me dediqué a viajar por Argentina, mi país que nunca deja de sorprenderme.
Es realmente maravilloso, con una diversidad de paisajes que parece infinita: desde las montañas y glaciares de la Patagonia, hasta los cerros coloridos del Noroeste, pasando por las Cataratas del Iguazú, los viñedos y montañas de Cuyo, y tantos rincones más que te hacen sentir que cada región es un país distinto.

Llegó el momento de Sudamérica
Con el tiempo, las fronteras empezaron a quedarme chicas y comencé a viajar por Sudamérica, una región que me enseñó muchísimo y me hizo valorar la hermandad que nos une. Porque, aunque a veces en las redes sociales o en el fútbol parezca que no nos llevamos tan bien, la realidad es otra, compartimos una historia en común, tenemos los mismos problemas y somos mucho más parecidos de lo que creemos.

Pude visitar algo de Chile, el Salar de Uyuni en Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, descubriendo no solo paisajes impresionantes, sino también gente muy cálida.
Sudeste Asiático
Después de tantos viajes por Latinoamérica, sentí que era momento de salir de mi zona de confort y descubrir culturas completamente distintas a todo lo que había vivido hasta entonces.
Así fue como me animé a recorrer durante dos meses el Sudeste Asiático, una de las regiones más fascinantes del planeta.

En ese viaje visité Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y Malasia, cada uno con sus particularidades, su espiritualidad y su manera única de ver la vida. Fue una experiencia que me desafió, me deslumbró y amplió mi forma de entender el mundo.
Japón y Corea del Sur
Después llegaría uno de los viajes más esperados de mi vida: 40 días recorriendo Japón, un país que soñaba visitar desde chico por mi amor al anime, la tecnología y la cultura nipona.

Fue un sueño cumplido caminar por las calles de Tokio, perderme en los templos de Kioto y probar cada plato que encontraba.
Y ya que estaba tan cerca, aproveché para cruzar a Corea del Sur, un país que también me gustó por su mezcla entre tradición y vanguardia.
Medio oriente
Desde contemplar las Pirámides de Giza, caminar por la ciudad perdida de Petra o flotar en las aguas del Mar Muerto, hasta recorrer Jerusalén, cada lugar me hizo sentir que estaba viajando por las páginas vivas de un libro de historia.

El gran viaje, 16 meses ininterrumpidos
Hasta que llegó el gran viaje de mi vida. Después de la pandemia y de varios años sin poder moverme, sentía que era momento de dar un giro.
Así que tomé una de las decisiones más importantes que recuerdo: renuncié a mi trabajo estable y me lancé a viajar por el mundo sin fecha de regreso. Fue una de las decisiones más liberadoras que tomé en mi vida.
Atravesé la carretera del Pamir y el Valle de Wakhan haciendo dedo desde Osh hasta Dusambé, explorado paisajes desérticos como el Sahara en Marruecos, el Gobi en Mongolia o el Thar en India.

Pasé meses recorriendo India y Sri Lanka, donde los templos y palacios históricos hasta los mercados y calles caóticas, me enseñaron a apreciar la diversidad cultural y la hospitalidad de formas que nunca había experimentado antes.
Hice mucho trekking, como el mítico Camino de Santiago en España, el circuito Annapurna en los Himalayas de Nepal, también camine en las montañas del Cáucaso en Georgia y en la cordillera de Tian Shan en Kirguistán.

La Ruta de la Seda, de principio a fin
En este viaje, también cumplí otro de mis grandes sueños: recorrer durante un año la Ruta de la Seda de manera independiente, desde China hasta Turquía.


Pausa para recapitular todo lo vivido
Que esperar del blog El Prisma de Fer

Experiencia en terreno y datos verificados

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