Llegué a Kathmandu después de pasar unos días tranquilos en Bandipur. Pero esa transición de pasar de un pueblo calmo y silencioso a la capital de Nepal, con tráfico intenso y ruido constante, no fue muy placentera. Aun así tenía muchas expectativas por conocer esta ciudad, un lugar que tiene mucha historia encima.
En este post cuento cómo fue mi experiencia en Kathmandu, qué lugares visitar, cómo moverse por la ciudad, dónde alojarse, mis impresiones y algunos consejos prácticos para organizar tu visita a la capital de Nepal.


Indice de Contenido
Dónde está ubicado Kathmandu
Kathmandu está ubicada en el centro de Nepal, dentro del Valle de Kathmandu, una cuenca rodeada de colinas a una altitud aproximada de 1.400 metros sobre el nivel del mar. Es la capital del país y el principal centro político, cultural y económico.
Aunque mucha gente asocia Nepal directamente con el Himalaya, Kathmandu no está en zona de alta montaña. Se encuentra a varios cientos de kilómetros de los grandes picos, pero funciona como puerta de entrada a regiones como el Everest, Annapurna o Langtang, ya sea por vía aérea o terrestre.
Por su ubicación estratégica, la ciudad concentra el aeropuerto internacional, la mayoría de las embajadas, agencias de trekking y servicios turísticos, lo que la convierte en una parada casi obligatoria para quienes visitan Nepal por primera vez.
Breve historia de Kathmandu
Kathmandu tiene una historia de más de dos mil años y fue, durante siglos, el corazón político y cultural del valle que lleva su nombre. La ciudad creció bajo la influencia de distintas dinastías, especialmente los Licchavi y los Malla, responsables de gran parte de los templos, palacios y plazas que todavía hoy marcan el paisaje urbano, como las antiguas durbar squares.

Durante siglos, el valle de Kathmandu fue un importante punto de conexión entre India y el Tíbet, tanto para el comercio como para la difusión del hinduismo y el budismo. Esa mezcla religiosa sigue siendo uno de los rasgos más visibles de la ciudad, donde verás santuarios, estupas y rituales conviviendo en la vida cotidiana.

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Kathmandu y los hippies
Kathmandu fue un punto clave para los hippies, sobre todo entre los años 60 y 70. En esa época, Nepal era uno de los pocos países donde el hachís era legal y se vendía abiertamente, incluso en tiendas autorizadas por el Estado.

Esto convirtió a Kathmandu, y en especial a Freak Street, en una parada obligatoria para jóvenes que viajaban desde Europa rumbo a India, Afganistán o el sudeste asiático buscando libertad, espiritualidad y una vida alternativa al sistema occidental.
La ciudad ofrecía alojamiento barato, pocas restricciones y una atmósfera muy tolerante para ese estilo de vida. A eso se sumaba el fuerte atractivo espiritual.
El hinduismo y el budismo convivían de forma natural, con templos, rituales y una relación con la muerte y lo sagrado que resultaba completamente distinta para muchos viajeros occidentales. Kathmandu terminó siendo un lugar donde quedarse semanas o meses, leer, meditar, consumir drogas y replantearse cosas, algo muy alineado con el espíritu de la época.

Ese momento terminó a mediados de los 70, cuando el gobierno nepalí prohibió el hachís por presión internacional. Con eso se fue apagando la escena hippie clásica, pero la huella quedó.
Hoy, aunque el Kathmandu actual es mucho más caótico y menos romántico, todavía se perciben rastros de ese pasado en ciertos barrios, como Thamel, cafés y en la idea persistente de la ciudad como un lugar de búsqueda, aunque ya no tenga la magia que muchos imaginaron.
Cómo es Kathmandu hoy
Hoy, Kathmandu me dejó una sensación bastante distinta a la que esperaba. No le faltan atractivos, ya que tiene puntos históricos muy interesantes, barrios con mucha historia y algunos rincones con un aire bohemio que recuerdan su pasado.

La ciudad, en su conjunto, no terminó de convencerme. Me dio la sensación de ser un lugar algo venido a menos, como si hubiera tenido una etapa de mayor esplendor y hoy estuviera bastante descuidada. La suciedad, el tráfico constante y la contaminación se sienten de forma muy presente, y todo eso terminó influyendo en mi percepción.
Sé que Kathmandu sufrió un terremoto devastador en 2015 y que muchos edificios y templos quedaron destruidos o dañados. Aun así, caminarla, que es la forma en la que más disfruto conocer una ciudad, no me resultó especialmente placentero.

Kathmandu tiene varios highlights importantes que valen la pena, pero como ciudad en sí, no fue de mis favoritas del viaje.
Cómo llegar a Kathmandu
En avión
Kathmandu es el principal punto de entrada a Nepal y cuenta con el Aeropuerto Internacional Tribhuvan, el único aeropuerto internacional del país.
La mayoría de los viajeros llega por vía aérea, ya sea con vuelos directos desde ciudades como Delhi, Doha o Bangkok, o haciendo escala en la región. También hay vuelos domésticos desde Pokhara que conectan ambas ciudades en unos 25 minutos, más rápidos pero a veces afectados por el clima.
El aeropuerto está relativamente cerca del centro, aunque los traslados pueden demorar más de lo esperado por el tráfico.
Por tierra
Si venís desde Pokhara, hay varias opciones terrestres. El viaje en bus o minivan suele tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo del estado de la ruta, y es la opción más común entre viajeros con tiempo o presupuesto mas ajustado.
Si llegás en bus o minivan, lo más probable es que te dejen en la Gongabu Bus Park (ver ubicación), la terminal principal de larga distancia de Kathmandu, ubicada a media hora caminando al norte del barrio de Thamel.
No es una zona especialmente agradable para caminar, pero desde ahí es fácil tomar un taxi o rickshaw para llegar a tu alojamiento. Algunas compañías privadas también terminan el recorrido directamente en Thamel, lo que simplifica bastante la llegada.
Llegar desde India también es habitual. Muchos viajeros cruzan por pasos fronterizos como Sunauli–Bhairahawa y continúan en bus o jeep hacia la capital. Es un trayecto largo pero económico.

Como cruzar la frontera entre India y Nepal a través del paso de Sonauli (próximamente)

Qué hacer en Kathmandu
Aunque como ciudad no terminó de enamorarme, Kathmandu tiene muchos puntos de interés concretos que justifican la visita.
Kathmandu Durbar Square
Kathmandu Durbar Square fue durante siglos el centro político y ceremonial del valle. Acá se encontraba el palacio real, el complejo de Hanuman Dhoka, y desde este punto gobernaron los reyes Malla primero y la dinastía Shah después.

El conjunto es grande pero algo caótico. Hay templos hinduistas de distintos tamaños, patios internos, santuarios y edificios que hoy conviven con vendedores, guías, motocicletas y vida cotidiana. Además, algunos sectores siguen en restauración tras el terremoto de 2015, lo que le quita algo de armonía visual.
Conviene visitarla con algo de contexto previo (guía o lectura) para no perderse entre tantos edificios y nombres.

Hay que pagar una entrada de 1000 NPR para recorrer el interior de la plaza (revisar el sitio oficial para conocer el precio actualizado), aunque por momentos la seguridad es menos intensa y podés intentar entrar por alguna calle lateral sin abonar.
Patan Durbar Square
Patan, también conocida como Lalitpur, está ubicada al sur de Kathmandu y forma parte del mismo valle. Su Durbar Square es el gran punto de interés, con una concentración impresionante de templos, patios y edificios históricos muy bien conservados.

A diferencia del Durbar Square de Kathmandu, acá el conjunto se percibe más armónico y menos caótico, lo que permite apreciar mejor la arquitectura y tomarse el tiempo para recorrer. Además, los alrededores de la plaza tienen calles tranquilas, talleres de artesanos y cafés donde sentarse a descansar.

Patan es ideal para una excursión de medio día o un día completo desde Kathmandu. Es fácil llegar en taxi o transporte local y también hay que pagar una entrada de 1000 NPR para acceder a la zona histórica (ver precios).
Si bien es posible intentar entrar por alguna calle lateral y hacerse el distraído, suele haber personal de seguridad dando vueltas y tarde o temprano te piden el ticket.

Una buena alternativa para verla gratis y desde una perspectiva distinta es subir a alguno de los cafés ubicados frente a la plaza (ver ubicación en el mapa). Consumís algo y, a cambio, tenés una vista elevada muy linda de Durbar Square en Patan, ideal para observar el movimiento, la arquitectura y sacar fotos sin el caos del nivel de la calle.

Cómo llegar
Para llegar a Patan desde Thamel la opción más cómoda es taxi, que suele tardar entre 20 y 30 minutos dependiendo del tráfico. Es ideal si vas justo de tiempo o querés llegar directo a la Durbar Square sin complicaciones.
También se puede ir en transporte local, aunque requiere un poco más de paciencia y preguntar bien dónde bajarse. Desde la parada Ratna Park (ver en mapa) salen buses hacia Patan o Lagankhel. Te suelen dejar a unos minutos caminando de la zona histórica. Es la alternativa más barata, pero menos clara para una primera visita.
Si te gusta caminar y el día acompaña, incluso es posible ir a pie desde zonas cercanas del sur de Kathmandu, aunque no es el recorrido más agradable por el tráfico y las veredas irregulares.
Bhaktapur
Bhaktapur está un poco más alejada, hacia el este del valle, pero vale totalmente la pena el viaje. Es la ciudad que mejor conserva su carácter medieval y, en muchos sentidos, la más atractiva de las tres antiguas capitales del valle.

Su Durbar Square es amplia, abierta y visualmente muy impactante, con templos, palacios y plazas que se sienten menos intervenidas por el tráfico moderno.

Otro de los puntos más emblemáticos es el Nyatapola Temple, el templo más alto de Nepal, con sus cinco niveles y una escalinata custodiada por figuras simbólicas. Muy cerca también está el Bhairabnath Temple, que suma contraste y contexto al conjunto.

Otro lugar interesante es la Pottery Square, donde todavía hoy se trabaja la cerámica de forma tradicional.

Pero más allá de los puntos concretos, lo mejor de Bhaktapur es perderse por sus callejones empedrados, patios escondidos, templos pequeños y escenas cotidianas que no parecen pensadas para el turismo. También es un buen lugar para probar comida local, como el famoso juju dhau (yogur típico), muy asociado a la ciudad.


El acceso a la ciudad histórica es pago (alrededor de USD 18), pero el ticket incluye todo el complejo y permite recorrerla con tranquilidad durante varias horas (revisar en el sitio oficial los precios actualizados). Si tenés poco tiempo y querés elegir solo una excursión fuera de Kathmandu, Bhaktapur sería mi recomendación.
Cómo llegar
Bhaktapur está más alejada, a unos 13 km al este de Kathmandu, pero el acceso es bastante directo. La forma más simple es tomar un taxi, que demora entre 40 y 60 minutos, según el tráfico. Es la opción más cómoda si vas por el día y querés optimizar tiempos.

Otra alternativa es ir en bus local o minivan desde el la para de buses de Ratna Park o desde la Gongabu Bus Park. Los buses suelen ir llenos, pero son baratos y relativamente frecuentes. Te dejan cerca de la entrada principal de la ciudad (ver en el mapa), donde se paga el ticket de acceso al área histórica. Para regresar a Kathmandu, se hace el mismo circuito pero a la inversa.
Swayambhunath (Templo de los Monos)
Swayambhunath es uno de los sitios religiosos más antiguos y emblemáticos del valle, ubicado sobre una colina al oeste de Kathmandu. Es conocido como el Templo de los Monos por la gran cantidad de monos que viven en el complejo y se mueven libremente por las escaleras y terrazas.

Una vez arriba, el complejo tiene una gran estupa central, pequeños santuarios, ruedas de oración y monasterios que crean un ambiente más calmo que el centro urbano.

Pero lo mejor para mi son las vistas panorámicas de la ciudad. Desde la colina se aprecia buena parte de Kathmandu, con sus barrios densos, templos y, en días despejados, las colinas que rodean el valle.

Para ingresar al área principal hay que pagar una entrada muy económica (revisar en el sitio oficial). El ticket se controla en los accesos oficiales, sobre todo en la escalera principal. El lugar puede estar bastante concurrido, especialmente a media mañana y al atardecer.
Como llegar
Desde Thamel, llegar es relativamente fácil. La opción más directa es taxi, que demora unos 10–15 minutos, dependiendo del tráfico.
También se puede ir caminando si tenés ganas y tiempo, el recorrido toma alrededor de 30–40 minutos, aunque no es especialmente agradable por el tránsito. Una vez en la base de la colina, hay que subir una larga escalera hasta la estupa, donde conviene ir atento a los monos, sobre todo si llevás comida o cosas sueltas.
Templo de Pashupatinath
El templo Pashupatinath es uno de los templos hinduistas más sagrados de Nepal y una de las visitas más intensas de Kathmandu.

Está ubicado a orillas del río Bagmati y es un lugar central para los rituales funerarios, donde las cremaciones se realizan a cielo abierto, frente al río, siguiendo tradiciones que se repiten desde hace siglos.
Cada tarde, al caer el sol, se realiza un ritual religioso (aarti) en la ribera del río. Aparecen los cantos, el sonido de los tambores, el fuego, el incienso y los sacerdotes marcando el ritmo de la ceremonia.

Es imposible no pensar en Varanasi, en India. Allí también realizan cremaciones a toda hora frente al río Ganges.
Si querés acceder por los accesos oficiales, el complejo principal tiene una entrada paga de 1000 NPR (revisar en el sitio oficial los precios actualizados). Sin embargo, cuando fui, existía una entrada trasera/lateral (en un templo del lado opuesto a la entrada principal, hacia la zona más abierta del río) donde no estaban cobrando.

Desde ahí se podía recorrer algunos templos secundarios que están en la cima de la colina, y llegar caminando hasta el área donde se realizan las cremaciones y el ritual nocturno, sin necesidad de pagar ticket. Esto puede cambiar con el tiempo, pero vale la pena saberlo y ubicarlo en el mapa antes de ir.

Boudhanath Stupa
La gran estupa de Boudhanath es una de las más impresionantes que vi en mi vida. Está casi oculta detrás de los edificios del barrio, pero una vez que la encontrás, es impactante.

Sorprende la cantidad de gente que se ve, con personas caminando en sentido horario, monjes rezando, banderas de oración ondeando con el viento y un ambiente mucho más calmo que el del centro de la ciudad.

El área que rodea la estupa tiene una fuerte influencia tibetana, con monasterios, tiendas religiosas, librerías y cafés.
Al atardecer, cuando las luces empiezan a encenderse y llegan más locales y peregrinos, el lugar se vuelve especialmente atractivo.

Para ingresar al perímetro principal de la estupa hay que pagar entrada. Sin embargo, existe una alternativa muy práctica si no querés pagar el ticket.
Se puede acceder a una galería comercial que rodea parte de la plaza, donde hay locales y cafés con balcones y terrazas. Consumiendo algo, tenés una vista excelente de la estupa desde arriba, ideal para fotos y para observar el movimiento sin estar en medio de la multitud.
Perderse por Thamel
Thamel es el barrio más turístico de Kathmandu y, para la mayoría de los viajeros, el primer contacto con la ciudad.


Acá se concentra gran parte de la oferta de alojamientos, restaurantes, casas de cambio, agencias de trekking y tiendas de equipamiento de montaña. Es un poco caótico, ruidoso y muy concurrido, pero al mismo tiempo práctico y funcional.
Conserva algo del espíritu mochilero de otras épocas. En algunos bares, cafés y librerías todavía se percibe ese aire bohemio que quedó de los años en los que Kathmandu era parada obligada en las rutas overland por Asia. Es un lugar para socializar, organizar el viaje y conectarse con otros viajeros antes o después de salir a la montaña.
Como base, me resultó muy conveniente y, con el paso de los días, le terminé tomando cariño. Tenía mi restaurante favorito, me detenía a mirar las casas de arte y galerías, y ya caminaba sus calles casi de memoria.
Museos interesantes en Kathmandu
Si bien no es una ciudad que destaque especialmente por sus museos, Kathmandu y sus alrededores tienen algunos espacios puntuales que valen la pena para entender mejor la historia, el arte y la religión de Nepal.
Narayanhiti Palace Museum
Fue la residencia oficial de la familia real hasta principios de los 2000. Hoy funciona como museo y permite recorrer salas, jardines y espacios que muestran cómo vivía la monarquía nepalí.
Patan Museum
Para mí, uno de los mejores museos del valle. Está ubicado dentro del complejo de la Durbar Square de Patan y está muy bien presentado. Se centra en el arte y la iconografía hinduista y budista, con explicaciones claras y una puesta en valor muy cuidada. Ideal para complementar la visita a Patan.
National Museum of Nepal
Ubicado en la zona de Chhauni, reúne colecciones variadas, historia del país, arte religioso, armas antiguas y objetos arqueológicos. No es espectacular, pero sirve para tener una visión general de Nepal si te interesa el contexto histórico.
Miradores para ver el Himalaya
Si el clima acompaña, desde los alrededores de Kathmandu es posible tener vistas lejanas del Himalaya, sin necesidad de hacer trekking. Eso sí, todo depende del día, la visibilidad y la suerte.
Nagarkot
Es el mirador más conocido y el que suele ofrecer las mejores vistas. Está a unos 30 km al este de Kathmandu y es famoso por los amaneceres.

En días despejados se pueden ver varias cumbres del Himalaya en el horizonte. Lo ideal es pasar la noche allí para maximizar las chances, ya que las nubes suelen aparecer rápido después de la mañana.
Dhulikhel
Más tranquilo y menos turístico que Nagarkot, está un poco más lejos, hacia el sureste del valle. Es una buena alternativa si buscás menos gente y no te molesta alejarte un poco más de la ciudad.
Chandragiri Hills
Es la opción más cercana y accesible desde Kathmandu. Se llega en teleférico, lo que lo hace muy popular. Desde la cima hay vistas del valle y, en días claros, también del Himalaya.


Dónde alojarse en Kathmandu
Kathmandu tiene una gran oferta de alojamientos para todos los gustos, desde hoteles boutique hasta hostels pensados para viajeros con bajo presupuesto. Thamel sigue siendo la zona más práctica para quedarse, está cerca de restaurantes, agencias de viaje, tiendas de trekking, casas de cambio y transporte.
Yo me alojé en Planet Nomad Hostel, y lo recomiendo, especialmente si querés buena ubicación sin pagar de más. Está en pleno Thamel, lo que facilita moverte a pie por lo esencial de la ciudad. A nivel precio, fue muy razonable para lo que ofrece, tiene una terraza con vistas muy bonitas y un ambiente relajado y social, ideal para conocer a otros viajeros si estás solo.

Pensamientos finales
Kathmandu es una ciudad que creo que hay que conocer si viajás a Nepal. Entre templos, estupas, barrios históricos y excursiones cercanas, hay mucho para ver y experiencias que realmente valen la pena.
Dicho eso, como ciudad en sí me dejó una leve decepción. El caos, la contaminación y el descuido general hicieron que no la disfrutara tanto como esperaba, especialmente caminándola, que es la forma en la que más me gusta conocer los destinos. Sentí que es un lugar que tuvo una época de mayor esplendor y hoy no termina de acompañar esa historia.
Aun así, no la saltearía. Mi recomendación es visitarla, enfocarse en sus highlights y combinarla con salidas al valle. Kathmandu no fue de mis ciudades favoritas, pero sí una parada clave para entender un poco mas de la historia de Nepal.
Preguntas frecuentes sobre Kathmandu
¿Es seguro viajar a Kathmandu?
En general, sí es seguro. Kathmandu no me pareció una ciudad peligrosa, aunque sí caótica. Como en muchas capitales asiáticas, conviene cuidar las pertenencias en zonas concurridas, evitar calles poco iluminadas de noche y usar taxi para trayectos largos. Los inconvenientes más comunes suelen ser robos menores o estafas pequeñas, no situaciones violentas.
¿Cuál es la mejor época para visitar Kathmandu?
Las mejores épocas son octubre y noviembre, y marzo y abril. En esos meses el clima es más estable, hay menos lluvia y mejores probabilidades de ver el Himalaya desde los miradores cercanos. El monzón (junio a septiembre) trae lluvias intensas y humedad, mientras que el invierno es seco pero con mañanas frías y algo de neblina.
¿Cuántos días conviene quedarse en Kathmandu?
Para la mayoría de los viajeros, 2 a 3 días completos son suficientes para recorrer los puntos principales de la ciudad. Si sumás excursiones a Patan y Bhaktapur, lo ideal es contar con 4 o 5 días en total. Más tiempo puede resultar pesado si no planeás salidas fuera del centro.
¿Es una ciudad cara o barata?
Kathmandu es, en general, barata para estándares internacionales. El alojamiento, la comida y el transporte tienen precios accesibles, especialmente si viajás en modo mochilero. Las entradas a templos y sitios históricos pueden sumar, pero siguen siendo razonables.
¿Cómo moverse dentro de la ciudad?
La forma más práctica es taxi o rickshaw, especialmente para trayectos largos. Caminar es posible en zonas puntuales, pero no siempre agradable por el tráfico y las veredas. El transporte público existe, pero puede resultar confuso para el visitante.
¿Vale la pena visitar Kathmandu?
No es una ciudad especialmente linda para caminar, pero tiene lugares culturales muy importantes y es una base excelente para explorar el valle y organizar viajes por Nepal. En mi caso, no fue un destino que me enamorara, pero sí uno que considero interesante y necesario de visitar.
¿Si tuviera que elegir una Durbar Square para visitar, cuál es mejor?
Si tuviera que elegir solo una, mi recomendación sería Bhaktapur Durbar Square. Aunque es la más cara en cuanto a entrada, también es la más grande, la que está mejor conservada y la que se recorre con mayor tranquilidad.
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