Después de un mes recorriendo China, finalmente llegué a la capital Beijing, la última parada de este viaje. No llegué con las expectativas muy altas. Durante años había leído que era una de las ciudades más contaminadas del mundo, gris, difícil de disfrutar. Pero a veces, los prejuicios se rompen apenas uno pisa el lugar.
Lo primero que me sorprendió fue que Beijing no era esa ciudad opresiva que imaginaba. Sí, es inmensa, intensa, pero también tiene sus cosas buenas. Hay historia en cada rincón, desde sus templos milenarios hasta sus avenidas modernas, y una mezcla entre lo antiguo, el comunismo y lo nuevo que termina encajando mejor de lo esperado.
En este post te voy a contar por qué Beijing terminó siendo una grata sorpresa, qué fue lo que más me gustó y qué cosas creo que valen realmente la pena hacer.


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Indice de Contenido
Donde está ubicada Beijing
Beijing está ubicada en el noreste de China, a unos 150 kilómetros del mar de Bohai, lo que la posiciona estratégicamente entre el interior del país y la costa. Esta ubicación fue clave a lo largo de la historia, ya que funcionó como un punto de conexión entre distintas regiones y como una barrera natural frente a invasiones provenientes del norte.

La ciudad está rodeada por montañas en tres de sus lados, lo que no solo le da paisajes interesantes, sino que también influyó en su desarrollo urbano y en la construcción de estructuras defensivas como la Gran Muralla China, que se encuentra a poca distancia y es una de las excursiones más populares desde la capital.
Su ubicación la conecta fácilmente con otras grandes ciudades mediante trenes de alta velocidad, facilitando la logística para quienes están recorriendo el país, como fue mi caso durante este viaje.
Mis impresiones de Beijing
Sabía que era una megaciudad, pero no terminás de dimensionarlo hasta que estás ahí. Beijing es enorme, las distancias son largas, de hecho, creo que una buena parte del tiempo que pasé en la capital fue bajo tierra, recorriendo su red de metro, que es una de las más extensas y eficientes que vi en mi vida.
Hay zonas que responden a esa imagen más “clásica” que uno tiene de China, con arquitectura monumental y ese aire más comunista, especialmente en los alrededores de Plaza de Tiananmén. Pero eso es solo una parte.

La ciudad tiene muchas caras, desde distritos de arte contemporáneo hasta barrios con callejones tradicionales, templos escondidos entre edificios modernos, lagos donde la gente se relaja y espacios verdes que aparecen cuando menos te lo esperás.

También me gustó que no la sentí tan contaminada como imaginaba. Al contrario, me pareció una ciudad bastante arbolada en muchas zonas, con avenidas amplias y espacios que le dan un respiro dentro de su intensidad. Y esto tiene que ver con una política activa que viene llevando el gobierno Chino para mejorar la calidad del aire.
En general, me terminé encontrando con una ciudad mucho más variada y entretenida de lo que esperaba…bien por Beijing.

¿Se dice Beijing o Pekín?
Ambos nombres se refieren a la misma ciudad. La diferencia tiene que ver con cómo se translitera el chino al alfabeto latino y con la evolución de esos sistemas a lo largo del tiempo.
“Beijing” es la forma oficial actual y proviene del sistema de romanización llamado pinyin, que es el que utiliza hoy China. En este sistema, el nombre 北京 se escribe “Beijing”, que significa literalmente “capital del norte” (“bei” = norte, “jing” = capital).
Por otro lado, “Pekín” (o “Peking”, en inglés) viene de sistemas de transliteración más antiguos, utilizados en Occidente antes de que el pinyin se adoptara oficialmente en la segunda mitad del siglo XX. Esa versión se popularizó y quedó instalada en muchos idiomas, incluido el español.
Hoy en día, “Beijing” es la forma más correcta y utilizada a nivel internacional, especialmente en contextos oficiales, mapas, aeropuertos y transporte.
Cómo moverse en Beijing
En Beijing, el metro es, sin dudas, la mejor forma de moverse. Es una red gigantesca, con más de 25 líneas, que cubre prácticamente toda la ciudad y sigue expandiéndose.

Su diseño combina líneas circulares que rodean el centro con otras radiales que se extienden hacia las afueras, lo que hace que casi siempre haya una combinación para llegar a cualquier punto.
En cada estación podés comprar tickets individuales o, lo más práctico, usar una tarjeta recargable. También se puede pagar con el celular en muchas líneas. Las máquinas suelen tener opción en inglés y el sistema está bien señalizado, tanto dentro de las estaciones como en los trenes, donde anuncian las paradas en chino e inglés.

Otra alternativa muy usada es el taxi o las apps de transporte. En China la app más popular es DiDi, algo así como el Uber local. Es fácil de usar, suele ser económica y te evita la barrera del idioma, ya que podés poner tu destino directamente en la app. Esto es especialmente útil si necesitás llegar a lugares menos conectados por metro o si volvés tarde.
Los buses también existen y cubren aún más zonas, pero pueden ser más difíciles de usar si no hablás chino, ya que la información no siempre está traducida.

Mapa con las principales atracciones para visitar en Beijing
Qué hacer en Beijing
La Ciudad Prohibida
La Ciudad Prohibida fue el centro del poder imperial chino durante más de 500 años, hogar de emperadores de las dinastías Ming y Qing.

Más que un simple palacio, es una ciudad dentro de otra ciudad, con cientos de edificios organizados de forma simétrica.
El complejo es enorme, con una sucesión interminable de patios, pabellones y salones, pero que a la larga empieza a volverse un poco repetitivo.

Recorrerlo lleva horas, y más que ir a ver algo puntual, se trata de entender la lógica y la jerarquía con la que fue diseñado el corazón del poder imperial chino.
Plaza de Tiananmén y alrededores
La Plaza de Tiananmén es uno de los espacios públicos más grandes del mundo y el epicentro político del país.
A su alrededor se encuentran varios puntos importantes como el Mausoleo de Mao Zedong y el Museo Nacional de China.

Para acceder a esta zona, hay que pasar controles de seguridad bastante estrictos, similares a los de un aeropuerto, y en muchos casos es necesario reservar con anticipación (especialmente para ingresar a ciertos edificios o a la propia plaza en horarios específicos).
La primera vez puede resultar un poco confuso entre accesos, filas y controles, pero una vez adentro todo fluye mejor.
Qianmen Street
La calle Qianmen es una de las calles comerciales más pintorescas de Beijing, ubicada muy cerca de la Plaza de Tiananmén (ver ubicación en el mapa).

Es una avenida peatonal larga, donde se mezclan locales modernos con edificios de estilo tradicional chino, recreando un ambiente bastante atractivo.
A lo largo de la calle vas a encontrar tiendas de todo tipo, desde marcas conocidas hasta negocios más locales, además de varios puestos de comida donde podés probar snacks típicos.


Es un buen lugar para pasear, especialmente al atardecer o de noche cuando se ilumina, y complementar el día después de visitar los puntos históricos de la zona.
La Gran Muralla China
Visitar la Gran Muralla China, una de las 7 maravillas modernas, es una de las excursiones más populares desde la capital.

Hay diferentes secciones para recorrer, algunas más turísticas y restauradas, otras más salvajes. Pero como tiene bastante para contar y distintas opciones, en otro post voy a profundizar bien sobre cuál elegir y cómo organizar la visita.
Templo del Cielo
El Templo del Cielo era el lugar donde los emperadores realizaban ceremonias para pedir buenas cosechas.

Pero más allá del templo en sí, que es vistoso, lo interesante es todo el parque que lo rodea, que hoy funciona como un espacio de encuentro para locales.

Es común ver gente practicando tai chi, cantando o jugando, lo que le da un ambiente muy auténtico.
Templo de los Lamas
El Templo de los Lamas es uno de los templos budistas tibetanos más importantes fuera del Tíbet.

Debería ser un espacio silencioso y de reflexión, mas espiritual. Pero la realidad es que debido a la gran cantidad de turistas que asisten, se pierde en gran medida ese efecto.
Son varias construcciones que tienen una arquitectura muy detallada, incienso constante, fieles rezando, aunque podes sentirte un poco agobiado con tanta gente alrededor.

Palacio de Verano
El Palacio de Verano funcionaba como residencia de verano de la familia imperial, un escape del calor y del ritmo de la Ciudad Prohibida.

El lugar combina zonas de residencias imperiales, templos y pabellones. Pero el gran atractivo del lugar es el lago Kunming, que ocupa gran parte del terreno y le da una escala impresionante al lugar.
Podés caminar durante horas bordeándolo, cruzar puentes, subir a miradores o simplemente sentarte a disfrutar del paisaje.

Hay dos tipos de entradas, una para acceder al parque en general y otra adicional para ingresar a ciertas áreas específicas, como los pabellones principales y el palacio en sí.
En mi caso, opté por recorrer solo el complejo exterior y no entrar al palacio, y aun así sentí que vale la pena igualmente.

Como llegar al Palacio de Verano
El complejo tiene varios ingresos, siendo los más usados el de Beigongmen (norte) y Donggongmen (este).
Para llegar, lo más fácil es usar el metro desde el centro de Beijing (línea 4 hasta Beigongmen o Xiyuan), y desde ahí caminar unos minutos hasta la entrada.
Hutongs y barrios tradicionales
Los hutongs son barrios antiguos con callejones tradicionales que muestran otra cara de la ciudad.

Zonas como Nanluoguxiang combinan lo antiguo con lo turístico, con cafés, tiendas y casas tradicionales que te permiten imaginar cómo era la vida en la Beijing de antes.
Hay varios en la ciudad, y generalmente están lleno de turistas, pero no dejan de ser interesantes de conocer.
La zona de Shichahai
Shichahai, en el distrito de Xicheng (ver ubicación en el mapa), es una de las zonas más agradables para pasear y desconectar un poco del ritmo intenso de Beijing.

Antiguamente era un barrio residencial, pero con el tiempo se transformó en un área de ocio muy popular, tanto para locales como para visitantes.
Hoy está llena de bares, restaurantes, cafés y tiendas, lo que la convierte en un lugar ideal para ir al atardecer o de noche.

Todo gira alrededor del lago, donde podés caminar por la orilla, cruzar puentes vistosos, sentarte a tomar algo con vista al agua o simplemente disfrutar del ambiente.
Distrito de Arte 798
El distrito de arte 798 ocupa lo que antiguamente era un complejo industrial, y hoy está reconvertido en un espacio lleno de galerías, murales, cafés y tiendas de diseño (ver ubicación).

Vas pasando de un galpón industrial a otro, encontrándote con exposiciones contemporáneas, esculturas al aire libre y arte urbano en cada rincón. Tiene un aire mucho más alternativo y moderno que contrasta bastante con los templos y palacios históricos de la ciudad.
Otros templos interesantes
Además de los más conocidos, Beijing tiene varios templos menos visitados que también valen la pena, sobre todo si querés seguir explorando su lado más espiritual sin tanta gente.
Uno de ellos es el Templo de Confucio, uno de los más grandes dedicados a Confucio en toda China. Es un lugar tranquilo, con patios amplios y una atmósfera más contemplativa, muy distinto al bullicio de otros puntos turísticos.

Otro templo interesante es el Templo de Agricultura, que formaba parte de los rituales imperiales junto con el Templo del Cielo. Hoy está dentro de un parque y es un buen lugar para ver la vida cotidiana de los locales.
También podés considerar el Templo Fayuan, uno de los templos budistas más antiguos de la ciudad, mucho menos turístico y con una atmósfera más auténtica.

Dónde hospedarse en Beijing
Beijing me pareció una de las ciudades más caras del viaje en cuanto a alojamiento, especialmente si buscás quedarte cerca de las principales atracciones como la Ciudad Prohibida o la Plaza de Tiananmén.
Por eso, en mi caso decidí alejarme un poco del centro y terminé hospedándome en Mijia Hotel, cerca del 798 Art District. Fue una muy buena elección, ya que el lugar era cómodo, limpio y con un ambiente bastante joven.

La contra, claro, es la ubicación. Al estar más alejado, vas a depender bastante del metro para moverte y eso implica dedicarle tiempo todos los días. Pero considerando el tamaño de Beijing, no es algo tan fuera de lo normal. Si buscás ahorrar un poco y no te molesta moverte, puede ser una buena estrategia.
Cómo ir del aeropuerto al centro de Beijing
Los dos aeropuertos principales son Beijing Capital International Airport y Beijing Daxing International Airport.
Desde el Beijing Capital Airport, la opción más práctica es el Airport Express, un tren que conecta directamente con la red de metro (líneas 2 y 10). Es rápido, económico y en unos 30 minutos ya estás dentro de la ciudad. Desde ahí, solo tenés que combinar con el metro según dónde te estés alojando.
En el caso del Beijing Daxing Airport, que está más alejado, también hay un tren rápido (Daxing Airport Express) que conecta con el metro urbano. Es moderno, eficiente y probablemente la mejor opción si llegás a este aeropuerto.
Otra alternativa es usar apps como DiDi o tomar un taxi. Son opciones más cómodas si llevás mucho equipaje, aunque más caras y dependientes del tráfico, que en Beijing puede ser bastante intenso.
Mejor época para visitar Beijing
La mejor época para visitar Beijing es en primavera (abril a mayo) y otoño (septiembre a octubre). Durante estos meses el clima es más templado, con temperaturas agradables y cielos generalmente más despejados, lo que hace que recorrer la ciudad sea mucho más cómodo.

El verano (junio a agosto) puede ser bastante caluroso y húmedo, además de coincidir con temporada alta de turismo. El invierno, en cambio, es frío y seco, con temperaturas que pueden bajar bastante, aunque tiene la ventaja de haber menos gente en los principales atractivos.
Pensamientos finales
Cerrar el viaje en Beijing fue una buena decisión. Después de un mes recorriendo China, llegar a la capital tiene cierto sentido de cierre. Si bien no fue una ciudad que me rompió la cabeza, si siento que cumplió con creces.
Me encontré con una ciudad variada y con mucho más para ofrecer de lo que esperaba. Entre su historia, sus contrastes y su escala, termina siendo un destino que vale la pena recorrer con tiempo, dejándose llevar un poco y caminándola todo lo posible.
Desde ahí comenzaba la siguiente etapa de este viaje épico por la ruta de la seda…Mongolia.
Preguntas frecuentes sobre Beijing
¿Cuántos días se necesitan para recorrer Beijing?
Lo ideal es dedicarle entre 3 y 5 días. Eso te permite ver los principales atractivos dentro de la ciudad y hacer alguna excursión a la Great Wall of China sin ir a las corridas.
¿Es fácil moverse por Beijing?
Sí, principalmente gracias al metro, que es extenso, eficiente y económico. También podés usar apps como DiDi para trayectos más específicos. Lo más importante es tener en cuenta que las distancias son grandes.
¿Hace falta reservar las atracciones con anticipación?
En muchos casos sí. Lugares como la Ciudad Prohibida o la Plaza de Tiananmén tienen cupos diarios y controles de acceso, por lo que conviene organizarse con antelación para evitar quedarse afuera.
¿Es complicado el idioma?
El inglés no está tan extendido como en otros destinos turísticos, por lo que puede ser un desafío. Tener las direcciones escritas en chino o usar apps de traducción ayuda mucho, especialmente para moverse o pedir comida.
¿Cómo es la contaminación en Beijing?
Si bien tuvo fama de ser muy contaminada, hoy en día la situación mejoró bastante. Puede haber días con smog, pero no es algo constante. En general, me pareció una ciudad más limpia y con más espacios verdes de lo que esperaba.
¿Es caro viajar a Beijing?
Depende del estilo de viaje, pero el alojamiento puede ser caro, sobre todo en zonas céntricas. El transporte y la comida, en cambio, suelen ser bastante accesibles, lo que ayuda a equilibrar el presupuesto.
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Fernando es desarrollador Full-Stack y viajero independiente, con años de experiencia recorriendo distintos destinos del mundo, especialmente en Asia. Entre sus viajes más destacados se encuentra la travesía por la Ruta de la Seda, desde China hasta Turquía. Especializado en la logística de viajes en regiones remotas, combina su perfil analítico como programador con la experiencia de campo para crear guías claras, precisas y acompañadas de mapas detallados. A través de El Prisma de Fer, busca acercar destinos complejos de forma simple, con información verificada de primera mano y basada en experiencias reales.





